En el pasado las empresas apostaban por intentar tener los almacenes repletos de stock para prestar el mejor servicio a sus clientes. Es decir, se relacionaba la eficiencia simplemente con el volumen de existencias, en vez de con la gestión que se hiciera de las mismas.

Hoy en día, sin embargo se ha puesto de moda los emprendimientos personales o propios y resulta más habitual tener un mínimo volumen de stock posible. Esto permite, por un lado atender la demanda de los clientes y por otro si tienes que cubrir alguna demanda de la empresa.

Se entiende que tener un nivel alto de stock es un signo de ineficiencia estratégica por parte de la empresa. Debido a los altos costes de tener mucho volumen de productos y porque no hay mucha rentabilidad en ello.

Hay una filosofía en la cual se enmarca la producción y que se llama JIT ( Just in time, en inglés) que es un sistema de organización japonés, que consiste en fabricar lo que se necesita, en las cantidades adecuadas y en el momento exacto.

En el pasado las empresas apostaban por intentar tener los almacenes repletos de stock para prestar el mejor servicio a sus clientes.

Cómo gestionar eficazmente tu stock

Antes de gestionar cualquier stock, es conveniente fijarse la naturaleza física de los productos que se almacenan y el uso que se va a hacer con ellos:

Materias primas: El modelo más aceptado es el de Wilson, que procura en asegurar el abastecimiento constante de mercancías para que la empresa tenga siempre la capacidad operativa con costes bajos de almacenamiento. Para ello se tienen en cuenta varios elementos como: plazos de entrega de los productos, la posible variación de los precios de compra o el coste medio de mantener parado el producto dentro de la empresa.

Productos intermedios o finales: Siempre conviene tener en cuenta los tiempos y procesos de producción interno dentro de la empresa, ya que deben ir de la mano con la demanda del mercado. La clave para conseguirlo es alinear los departamentos que estén implicados en el proceso productivo del modo más efectivo posible, consiguiendo una óptima coordinación entre ellos.

Suministros o materiales: En este caso tenemos que tener en cuenta que tipo de materiales solemos utilizar para producir nuestros productos, de tal forma que siempre hay un espacio para ellos, para evitar un sobresalto en la empresa. Tener el material adecuado, organizado y en condiciones, hace que nuestra producción sea más eficiente.

Costes del inventario

Una empresa almacena distintos artículos para luego darles salida en el mercado, pudiendo atender la demanda del mercado. Es por ello que se realizan inventarios para saber que es lo que realmente tenemos, para así evitar perdidas dentro de la empresa.

Existen varios tipos de costes:

Adquisición: Los bienes producidos internamente o comprados en el exterior, de esta forma determinar su coste unitario.

Reposición: Esto implica los costes de logística y transportes de nuestra mercancía.

Financieros: El coste de oportunidad que significa invertir en estos stocks en vez de en otras posibles operaciones que rindan beneficios para la compañía.

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